El resultado de enseñar tecnología a una niña de 6 años

Paralelamente a la creación de este blog, comencé a enseñar conceptos básicos de distintas áreas de tecnología, a una niña de 6 años. Esta es mi experiencia.


El blog cumple 6 meses desde que tomamos este nuevo rumbo, y se definió la estética actual y los contenidos que se pueden ver semanalmente. Pero mucho antes de centrar el blog en la enseñanza de jóvenes y pequeños, ya había comenzado a enseñar conceptos a mi hija.

Photo credit: Lotus Carroll via Visualhunt / CC BY-NC-SA
Photo credit: Lotus Carroll via Visualhunt / CC BY-NC-SA

Ha pasado algo más de un año donde hemos realizado distintas actividades informales muy espaciadas en el tiempo. Tomar esta decisión es complicado, pues es una etapa del aprendizaje muy importante, donde empiezan a consolidar la lectura, con las matemáticas más básicas. Es ahora, con 8 años ya, cuando realmente puede entender conceptos complejos y meterse más de lleno en actividades que se han ido viendo en este blog. Pero de la experiencia de este año, saco algo interesante.

Lo importante no es lo que aprende, sino la confianza y la cercanía que tiene ahora con la tecnología.

Comenzamos hace aproximadamente año y medio con Scratch. Con él hacíamos juntos pequeños juegos en forma de cuentos interactivos. Hablo de ejercicios de entre treinta minutos y una hora, una vez por semana. En ellos solo veíamos movimientos básicos, como funcionaban los distintos bloques y todo lo que se podía llegar a hacer con un ordenador. Eran juegos en los que realmente todo lo hacia yo e iba realizando preguntas de que quería hacer y como podíamos hacerlo.

De esa época le quedó fijado conceptos muy sencillos, como lo que es un bucle, que forma ya parte de su léxico.

Cuando posteriormente, ya con siete años, empezó a seguir el temario de Code.org, note que esos conceptos los tenia en mente y los utilizaba con normalidad para resolver los distintos problemas que se le planteaban. Con The Foos, pude comprobar que la soltura en manejar estos conceptos era total, realizando todos los ejercicios del juego con completa autonomía.

En este blog también hablo muy a menudo de Linux y sistemas operativos especialmente diseñados para niños. Y ahí he notado también algunos cambios, y evoluciones.

Estoy hablando de la generación digital, de la que está acostumbrada a usar tablets desde casi bebés. A estas edades, saben realizar búsquedas e instalar aplicaciones, moverlas, desisntalarlas, etc.. Pero la informática como la conocemos los adultos les es extraña. Algo que ha aprendido en este tiempo, es que los ordenadores no tienen porque ser iguales, ni funcionar de la misma manera. A aprendido a buscar cierto tipo de imágenes para realizar funciones específicas, como el símbolo de apagado. Ha aprendido a tener paciencia, pues instalar aplicaciones o realizar actualizaciones en una Raspberry pi, es lento, nada que ver con una tablet con buena cobertura wifi, aun instalando juegos enormes.

Ha aprendido que juegos muy sencillos y visualmente “cutres” pueden ser igualmente divertidos.

Probando distribuciones Linux, hemos aprendido los dos, que hay muy buenas ideas para hacer llegar la informática a zonas más necesitadas, como por ejemplo el sistema operativo Sugar, del que todavía no hemos hablado. La misma Raspberry es un ejemplo de todo lo que se puede hacer por introducir a los niños en la informática partiendo de muy pocos recursos. Por el momento es la única plataforma de hardware que hemos probado.

En este tiempo para ella se ha normalizado algo que parecía que seria el futuro, pero se da menos de lo que debería, trabajar mediante videoconferencias o con escritorios remotos. Con los compañeros de Metiss.net hemos hablado de fotografía y retoque, realizando Hangouts y compartiendo escritorio. Y con los compañeros de efontana.net hemos realizado conferencias para hablar de su proyecto de juegos y nuevos diseños.

Ahora hemos comenzado con la electrónica, como se ha visto en las entradas de como funciona un semáforo. Estamos viendo conceptos sencillos de que es un conductor, que vea físicamente como es un led, aprendiendo que de una idea inicial sobre papel, u organizada mediante bloques en un ordenador, podemos llevarlo a la practica en la vida real.

Pero para los críticos de la tecnología que piensan que este mundo se viene a bajo cada vez más por culpa de unos niños enganchados a dispositivos digitales, decirles que no es lo único que hemos realizado durante este tiempo.

Las manualidades son una contaste, sea haciendo recortables de cartón, objetos de papel mache, o haciendo una caja de Hama para nuestra Raspberry.

También hemos leído y escrito gracias a un ordenador, practicando el uso de un teclado. Y todos los dispositivos que hemos usado, han servido para hacer ejercicios de matemáticas.

No defiendo en absoluto la enseñanza de tecnología por encima de otras materias, enseño lo que me es cercano, lo que es mi vida profesional o interés personal. Es lo mismo que si decidiera que debe estudiar música en casa, algo que no hace, y que también estaría bien. Lo que si que es cierto, es que quizás dentro de algunos sistemas educativos no se le este dando suficiente importancia.

En este caso la importancia es doble, pues se trata de una niña, y por mucho que se niegue, hay una condición social por marcar la trayectoria de una niña. Como explique en porque tu hija debería estudiar ciencias, es de vital importancia que incentivemos a las niñas a optar por ese camino. No hablo de obligar, sino de no condicionar.

En este tiempo, en el que ha descubierto cosas tan interesantes como la impresión 3D, o el corte de piezas por láser, o cosas más tradicionales, como la fabricación del papel, lo que ha aprendido es que hay muchas más opciones de futuro que el ser maestra, veterinaria, cantante, o princesa.

En este tiempo también ha evolucionado y madurado por su cuenta, cambiando su heroínas, de Ariel, a Elsa y actualmente Luna. No deja de ser una niña a la que le continua gustando el rosa, patinar, los juegos de cuidar gatitos y bebes. Pero dentro lleva esa vena friki que hace que le encante personajes como Honey de Big Hero 6, cuando no el propio Hiro (un día tengo que hablar de esta película). La misma vena que hace que sienta curiosidad por como se montan las cosas, o como funcionan, la misma que hace que pida constantemente una impresora 3D.

Espero que nos acompañéis el resto del año, en este lugar que va creciendo poco a poco.

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