Diferencia entre consumo energético y eficiencia energética

Hoy un caso que me ha llegado a pasar a mi sin darme cuenta. Un error donde muchos podéis caer.

Confundir etiquetado energético (clasificación A,B, C, etc) de un equipo, con consumo energético.

En realidad, la etiqueta energética hace referencia a la eficiencia, no al consumo. Y aunque parezca obvio puede dar a errores. Voy a explicar porque.

Photo via VisualHunt.com
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Mayor eficiencia, no es igual a menor consumo

Cuando se origino todo este revuelo de los etiquetados energéticos y el cambio de las bombillas incandescentes, por allá los finales de los 90, poco se sabía a nivel de calle de todo esto. Uno compraba lo que necesitaba y como mucho lo que había escuchado que era mejor. Pero acabando la década del 2000, comenzó la moda de comprar los equipos por su etiquetado energético, y ya comenzada la década del 2010, se venía recomendando desde diferentes instituciones el cambio de electrodomésticos. Se dieron incluso ayudas para realizar estos cambios.

Hasta aquí todo bien.

El problema ha venido cuando después de años de mejoras de electrodomésticos, la mayoría de la gente ya tenía en casa muchos con etiquetado A. ¿Paso lógico? ir a por un A+, A++ o lo que sea mejor. ¿Problema? Que muchos de estos electrodomésticos, son solo más eficientes, pero no consumen menos.

¿resultado?

Pagas mas de factura de luz. Consumes más de forma efectiva.

¿Es más eficiente y pago más?

No es un problema general, pero si que pasa a menudo. A veces la diferencia es poca y no la notamos, otras puede darnos sustos.

Esto es debido a que los electrodomésticos viejos, en muchas ocasiones, aunque ineficientes, tenían unas prestaciones menores o  eran más pequeños, menos potentes. Cuando cambiamos de electrodoméstico intentamos mejorar, no solo adquirir uno más eficiente. Esto se traduce en un equipo que consume más, pero es más ecológico. Gasta de forma más racional la energía, pero gasta más igualmente.

Lo importante es el consumo

Hay que aprender a leer la etiqueta, y si esta no tiene toda la información, intentar no comprar el artículo. El consumo aproximado en KW/año (Kilovatios)  tiene que ser visible en el frontal del electrodoméstico y este dato es el que tenemos que usar para comparar. Si miramos bien diferentes marcas y modelos de un mismo equipo, veremos que hay grandes diferencias en este dato de consumo energético, y peor aún, podemos encontrar casos donde una menor clasificación energética consume menos.

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¿Por qué pasa esto?

La clasificación se obtiene de una serie de fórmulas que cambia según el equipo, y lo que viene a calcular, es cuánta de esa potencia consumida se transforma en aquello que deseamos (frio, calor, movimiento, luz). Ese porcentaje se relaciona con los niveles que ves en la etiqueta.

Ejemplo (no es real):

A+ 40% al 50%

A   50% al 60%

B   60% al 70%

C   70% al 80%

Como se ve, puede ser que dos equipos estén en el mismo rango pero tengan consumos diferentes (uno del 40% y el otro del 49%). Lo mismo puede ocurrir que un equipo tenga un consumo menor y una peor clasificación (es menos potente, consume menos, pero es más ineficaz).

¿Entonces que hago?

La solución para evitar sorpresas desagradables, es no mirar únicamente el etiquetado energético, sino que hay que mirar principalmente el consumo y ajustarlo a nuestras necesidades. Si tiene una peor clasificación (es A+ en vez de A+++) pero es más pequeño y menos potente y se ajusta mejor a nuestras necesidades, invertir en el A+++ por ser más eficiente es un error, si no consume menos de forma efectiva (consume menos KW).

Para mi en definitiva, se trata de consumir menos KW al final del año, sin verse perjudicado sacrificando nuestra comodidad.

¿Y con las bombillas pasa lo mismo?

En este otro artículo hablo sobre las bombillas de forma más detenida. En lo referente a consumo, lo que pasó en un inicio, es que con la mejora de la calidad de luz y la reducción de las potencias, es que en muchas situaciones se pasó de poner una única bombilla potente e ineficiente, a muchas igual de potentes, pero más eficientes. El consumo final subía pero mejoraba mucho la iluminación de la casa.

En bombillas el problema es menor, porque cuando la compramos, hacemos referencia a su consumo real (la potencia está indicada en W y son los reales consumidos). Así que no tenemos sorpresas. Si sustituimos una halógena de 50W por una de led de 7W, estamos reduciendo 43W de forma directa.

Con todo esto, supongo que ahora seremos más conscientes de lo que compramos.

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