Aprendamos todos más sobre tecnología

Es un hecho que vivimos una revolución tecnológica, enfocada principalmente a la comunicación entre personas. La tenemos desde hace algunos años, y ya van muchos.

Podríamos datar el inicio de la actual revolución en el auge y caída de la época .com, aquella que por el año 2000, creo y borró del mapa cientos de empresas surgidas de la nada cuyo principal negocio estaba en internet. Pero por aquel entonces, toda una generación que salíamos de la adolescencia, ya traíamos en las manos lo que sería el inicio de la revolución actual, los móviles y la adicción por los SMS y el poder comunicarse con cualquiera.

Por eso, después de tantos años y tantas vueltas al mundo de la informática, internet, telefonía y entretenimiento (seguro que alguno recordará el intento fallido de los primeros televisores con internet), sorprende como instituciones, organismos y empresas de diverso tamaño, estén varios pasos por detrás de la población en general. Puede parecer que es poco importante, pero de seguir la misma línea actual, puede crearse un salto generacional en conocimientos tecnológicos que quizás puedan ser insalvables.

Y el problema se agrava si incluimos en esto la economía y la cultura.  La economía, por la gran cantidad de empresas que son y han sido incapaces de adaptarse a los nuevos tiempos viéndose barridas en muchos casos por la rapidez del cambio. La cultura, por las miles formas de ver y entender la misma, pero sobre todo de crear unas nuevas.

España, ocupa en el año 2014 el puesto 34 en acceso a internet y nuevas tecnologías, según el informe del The Networked Readiness Index. Un lugar que no es malo, si tenemos en cuenta que el año anterior estábamos en el 38. Ver listado completo de países.

No se trata de conocer al detalle lo último en móviles, como funcionan o cómo configurarlos. No se trata de ser capaz de programar al completo una página web. Se trata de saber dónde estamos y como es de grande el abismo que nos separa de la tecnología, no puntera, sino de la que está en la calle y se está usando actualmente.

Como digo, es especialmente sangrante en empresas e instituciones, donde podemos encontrar desde empresas pequeñas que no tienen sistema informático o un teléfono en condiciones, hasta medios de comunicación, con miles de visitas, que ni siquiera tienen una web Responsive.

En muchos de estos casos, no es por un problema económico, se trata de un problema de desconocimiento de las posibilidades existentes, muchas económicas o incluso gratuitas, como puede ser ubicar tu empresa en un google maps.

Y repito, no se trata en que todos nos convirtamos en unos Makers, sino de que conozcamos donde estamos, donde esta el resto, identificar el problema y acudir a un profesional en caso necesario.

La situación ahora, es de que puedes encontrarte una señora de 70 años jugando al Candy Crush y justo al lado una mujer de 30 que es incapaz de localizar la función cámara en su móvil. Clases de tecnología e informática en un colegio donde los alumnos sepan en algunos aspectos más que los profesores.

Hay que perder el miedo, dejar de lado la tecnofobia y darse cuenta de una vez que esto no tiene marcha atrás. La tecnología está en nuestras vidas y hay que aprender a convivir con ella, de forma eficaz para no convertirnos en unos dinosaurios. La informática, el móvil, las redes sociales y algunas cosas que están por llegar, serán o lo son ya, tan importantes como lo fue en su día leer y escribir.

Extraño es el sujeto, que en su día a día, no se tope con un teclado de ordenador, una pantalla táctil, o un dispositivo conectado a internet. Del conocimiento que tengamos de ellos, dependerá lo eficaces que seamos en nuestro trabajo o lo bien comunicados que estemos con nuestro entorno.

Desde aquí, y con esa intención se creó este blog, intentaré resolver dudas que me hacen día tras día o redactaré artículos básicos de “cosas” con las que convivimos y de las cuales quizás no sepamos nada.

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